Valdenebro es un pequeño pueblo rural de la provincia de Soria, en él he pasado todos los veranos de mi vida, y es donde se encuentran mis raíces.
Mis primeros recuerdos de este lejano pueblo son una mezcla de gratas sensaciones, la libertad de corretear por las calles y las eras, la tranquilidad que se vive, el aire puro y el olor a pino y a tomillo que se respiraba, disfrutar de los campos dorados en verano y blancos en invierno.Poder disfrutar del contacto de la naturaleza, ir al huerto lleno de tomates, pimientos, patatas... y sin olvidar las flores. Es este el pueblo de Valdenebro en el que me he inspirado para hacer mi trabajo de investigación.
En el transcurso de estos años, he visto ciertos cambios y algunos de ellos no muy favorables para el crecimiento y desarrollo del pueblo, puesto que el número de habitantes, la actividad y el dinamismo va disminuyendo.
Con los relatos que me explicaban las personas más mayores de Valdenebro de cómo trabajaban, jugaban, se divertían... en definitiva, cómo vivían, pude intuir la gran diferencia entre lo que me explicaban y lo que yo podía constatar actualmente.
El entusiasmo y la emoción que ponían en sus largas explicaciones y comentarios para que yo supiera y entendiera la vida y las tradiciones del pasado de este pueblo. Recuerdo cómo rebuscaban con nostalgia y a la vez con ilusión en arcas y cajones para plasmar y constatar con imágenes lo que me iban explicando.
Estos relatos orales despertaron en mí esta inquietud por conocer y recoger de alguna manera esta historia vivida para que no perecieran en el olvido con el tiempo.
Si la recuperación de los recuerdos individuales y de la memoria colectiva de un pueblo es el origen de la historia y el orgullo de las familias que aportan sus experiencias, es mi deseo que esta historia vivida de mi pueblo ayude a reconstruir y a perdurar el recuerdo para las posteriores generaciones.
Mis primeros recuerdos de este lejano pueblo son una mezcla de gratas sensaciones, la libertad de corretear por las calles y las eras, la tranquilidad que se vive, el aire puro y el olor a pino y a tomillo que se respiraba, disfrutar de los campos dorados en verano y blancos en invierno.Poder disfrutar del contacto de la naturaleza, ir al huerto lleno de tomates, pimientos, patatas... y sin olvidar las flores. Es este el pueblo de Valdenebro en el que me he inspirado para hacer mi trabajo de investigación.
En el transcurso de estos años, he visto ciertos cambios y algunos de ellos no muy favorables para el crecimiento y desarrollo del pueblo, puesto que el número de habitantes, la actividad y el dinamismo va disminuyendo.
Con los relatos que me explicaban las personas más mayores de Valdenebro de cómo trabajaban, jugaban, se divertían... en definitiva, cómo vivían, pude intuir la gran diferencia entre lo que me explicaban y lo que yo podía constatar actualmente.
El entusiasmo y la emoción que ponían en sus largas explicaciones y comentarios para que yo supiera y entendiera la vida y las tradiciones del pasado de este pueblo. Recuerdo cómo rebuscaban con nostalgia y a la vez con ilusión en arcas y cajones para plasmar y constatar con imágenes lo que me iban explicando.
Estos relatos orales despertaron en mí esta inquietud por conocer y recoger de alguna manera esta historia vivida para que no perecieran en el olvido con el tiempo.
Si la recuperación de los recuerdos individuales y de la memoria colectiva de un pueblo es el origen de la historia y el orgullo de las familias que aportan sus experiencias, es mi deseo que esta historia vivida de mi pueblo ayude a reconstruir y a perdurar el recuerdo para las posteriores generaciones.